sábado, 28 de julio de 2012

Estilos de aprendizaje


Es evidente que las personas aprendemos de forma diferente. Preferimos un determinado ambiente, un determinado método, un determinado grado de estructuración, etc.; en definitiva, tenemos distintos modos de aprender, tenemos distintos estilos de aprendizaje.

La investigación sobre los estilos de aprendizaje se incluye en el paradigma cognitivista, el cual se centra en lo que se ha dado en llamar el aprendizaje como construcción de significado. Desde este planteamiento, el aprendizaje no se puede reducir a adquisición de conocimientos, sino que el estudiante debe construirlos usando su experiencia previa. La instrucción está basada en el alumno, mientras que el profesor ayuda al estudiante a construirlos mediando sus actividades de aprendizaje.

En otras palabras, el aprendizaje es un proceso constructivo, es decir, las actividades de aprendizaje están orientadas a la construcción de significados por parte del propio sujeto. Esta concepción del aprendizaje sitúa toda su importancia en las diferencias individuales, lo que traducido al marco escolar supone que antes de enfrentar a un alumno a una situación de aprendizaje, se deben analizar tanto los conocimientos previos (que condicionan la calidad de la comprensión) como el estilo propio de aprendizaje (que puede dificultar, facilitar u optimizar la asimilación de los nuevos contenidos).

Un debate abierto en torno a este tema es la relación que existe entre los estilos de aprendizaje y los estilos cognitivos, y entre los estilos de aprendizaje y las estrategias de aprendizaje, ¿se trata de conceptos que se identifican con la misma definición o son aspectos diferentes? Esta cuestión es respondida desde distintas posturas. Para algunos autores ambos conceptos son sinónimos, considerando los estilos cognitivos o de aprendizaje como el reflejo de las diferentes formas de pensar, percibir, estudiar memorizar, resolver problemas, etc.  Para otros, sin embargo, los estilos de aprendizaje tienen un carácter más general, englobando los estilos cognitivos, incluyendo, además, factores afectivos y fisiológicos.

Si nos centramos en los aspectos estrictamente cognitivos, se pueden definir los estilos cognitivos como la variación individual de los modos de percibir, recordar y pensar o como formas distintas de aprender, almacenar, transformar y emplear la información. No obstante, existen otras concepciones de estilos de aprendizaje que se extienden a otros muchos aspectos, tales como: «la predisposición del sujeto para adoptar una estrategia particular de aprendizaje con independencia de las demandas específicas de la tarea» (Schmeck,).

Se puede concluir, por tanto, que si bien no existe acuerdo entre los autores, los conceptos de estilos de aprendizaje, estilos cognitivos y estrategias de aprendizaje son diferentes entre sí, pero evidentemente están relacionados, y hasta cierto punto superpuestos. Como punto de partida se puede decir que los estilos de aprendizaje son un conjunto de estrategias de aprendizaje relativamente estables que el sujeto utiliza con independencia de la tarea que realice, que comprende tanto aspectos cognitivos (estilos cognitivos) como otro tipo de aspectos no cognitivos.

Hace 26 años, cuando inicie a impartir clases a nivel medio superior me di cuenta que no se trata de saber, de tener el conocimiento, sino que lo importante es la forma como uno trasmite ese conocimiento; como no tenía la experiencia de cómo dar clase, recordando a los maestros que dejaron huella en mi, se me hizo fácil imitarlos; era un profesor bastante exigente, al que todo mundo le temía, con el que todos reprobaban. Creía que estaba haciendo bien mi trabajo. Y peor aun cuando me fui dando cuenta del problema me escude en mi edad, pues yo sostenía que una persona recién egresada del nivel superior y trabajando con jóvenes necesitaba inspirar "respeto", actitud que yo estaba confundiendo con miedo. La mayoría de mis alumnos me temía, tenían miedo de acercares  o consultarme cualquier cosa referente a la clase. Yo como la mayoría de los caso fui el ultimo en dame cuenta y sobre todo me costó trabajo aceptar que estaba tomando una actitud equivocada, después de varias platicas con mis compañeros de trabajo y sobre todo de varios cursos, fui dándome cuenta poco a poco de mis áreas de oportunidad y que dependería de mi si quería seguir impartiendo clases, prepararme e ir corrigiendo mis graves errores que cometí y desafortunadamente mis alumnos tuvieron que vivir. Me encanta impartir clase y creo si me sigo preparando podré llegar a ser un profesor que tratará de cometer los mínimos errores posibles, pues no puedo decir que podré llegar a ser un "buen" profesor, pues el trabajo docente es realmente uno de los trabajos más difíciles de clasificarlos en buenos y malos, pues son muchos aspectos a considerar y que frecuentemente los docentes no aceptamos dichas evaluaciones. 



H. Matamoros, Tamaulipas Otoño´2009

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