sábado, 28 de julio de 2012

Política Educativa


            INTRODUCCIÓN

"La Educación". Innegables han sido los cambios por los que ha tenido que pasar el proceso educativo para verlo como hoy en día se nos presenta, y no dudo que nos falte muchos más, pues vivimos en un mundo con gente  que no es conformista y lucha  a toda costa por sus ideales.

México es un país y principalmente nuestro, que no ha abandonado el ámbito educativo, al contrario, cada sexenio se oyen grandes propuestas para la educación, que aunque no se logran todas, poco a poco ha ido combatiendo el rezago educativo que se tenia.

Un país que no da prioridad a la educación, pocos serán sus logros y muchas sus carencias; por esto y por la educación de nuestros hijos es que debemos estar más en interesados en ser participes de los cambios que sufra la educación en nuestro país y en el mundo.

Abordo el tema de la educación superior privada, ya que de veintidós años como docente, quince los pase en una institución de este tipo.

Recién egresado de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, ingrese como docente en la Facultad de Ingeniería, de la Universidad Valle del Bravo, en el Campus Reynosa.
A partir de este momento, inicie una carrera en la universidad, como auxiliar de departamento, coordinador, subdirector, director, director académico entre otras posiciones, en diferentes ciudades de Tamaulipas, terminando en el Campus Académico que funciona en esta Heroica Ciudad.
 Retomando el tema central, tenemos que la expansión reciente de las instituciones privadas de educación superior tiene que ver con la política gubernamental que ha promovido, tanto en el sector privado como en el público, el crecimiento y la diversificación de la oferta de educación superior, los cambios para el desarrollo de las formas de organización de la universidad clásica, la promoción de calidad y excelencia en la oferta educativa y la introducción de formas alternas de financiamiento, cuotas y colegiaturas para los estudiantes de este nivel de educación.

Entre las características de este sector educativo, actualmente se observa:

  • Crecimiento de la matricula y del número de instituciones
  • Oferta de nuevos modelos académicos y grados profesionales
  • Promesa de inserción en el mercado laboral
  • Ofrecimiento de formas alternas de financiamiento para cursar estudios profesionales.

EDUCACIÓN SUPERIOR PRIVADA

Para 1910, el Centro Nacional registró una población de 15.2 millones de habitantes, más del 80% de la población total, eran analfabetas. Ningún esfuerzo, de los realizados por los intelectuales y personas con conciencia social, fue lo suficientemente efectivo para alterar la correlación que existía, en el porfiriato, entre la población que tenía acceso a las oportunidades educativas y su patrón paralelo en la distribución de la riqueza y las oportunidades laborales.

Después de siete años de lucha armada la situación del sistema educativo nacional reflejaba el ambiente que reinaba en el país. El nivel superior era el más abandonado.

En 1912 se creó el primer curso libre de Introducción a los Estudios Filosóficos en la Escuela Nacional de Altos Estudios. La modalidad de establecer cursos libres en los planteles de educación superior, significó la apertura de las aulas para quienes deseaban aprender libremente. Fue ésta una primera forma de democratización de la enseñanza superior.
Durante el periodo de Díaz la carencia de establecimientos y recursos para el desarrollo de la docencia en las escuelas preparatorias, profesionales y de bellas artes, se acompañaba de una gran irregularidad en la asistencia estudiantil a los cursos.
Las manifestaciones  de desarrollo de la educación técnica e industrial, durante el período de la revolución, se reducía a la existencia de planteles que enseñaban algunos oficios o carreras comerciales. Las actividades de investigación estuvieron sancionadas durante la revolución.
Hacia 1914  se crea la Facultad de Humanidades enteramente gratuita para el público.
Huerta mezclaba sus preocupaciones de una educación rudimentaria para el campesino a la vez que destinaba presupuestos generosos para mejorar la instrucción militar.

A partir de 1917, México inicia una nueva fase en su historia. La educación superior contemplaba, con el presidente Carranza, el nacimiento de un nuevo concepto de enseñanza técnica cuyos objetivos consistirían en formar al personal para levantar el país de la miseria.

La escuela Práctica de Ingenieros Mecánicos y Electricistas se fundó con la intención de preparar técnicos calificados desde niveles elementales hasta áreas de especialidad dentro del campo de la ingeniería.

La Escuela Nacional de Altos Estudios, desde 1917, se dedicaría a la formación de personal docente para la enseñanza preparatoria o secundaria y profesional de ciertas cátedras de las escuelas de nivel superior.

La Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes se transformó en departamentos.
Desde su llegada a México, Vasconcelos se dedicó a trabajar arduamente en el programa educativo nacional. A partir de 1920 colaboró estrechamente con Obregón en el Departamento Universitario y de las Bellas Artes, fundado por Carranza en 1917.

Bajo la dirección intelectual de Vasconcelos se promulgó la ley que creó el Ministerio de Educación. Educar, para Vasconcelos, significaba un proceso armonizado para favorecer la libertad y la democracia.

Vasconcelos veía cumplida una de sus mayores ambiciones cuando Obregón decidió promover las reformas constitucionales necesarias para crear la Secretaría de Educación Pública, la cual se encargaría de impulsar, en forma sistemática y progresiva, el servicio organizado de educación popular que se encontraba segmentado entre las diversas dependencias del Departamento de Asuntos Universitarios y de Bellas Artes.

Como el primer Secretario de la nueva institución, Vasconcelos inauguraba oficialmente los servicios de la SEP el 20 de Julio de 1921, y desde ahí emprende la obra educativa de la Revolución a partir de la cual el sistema empieza a crecer de manera sostenida durante las siguientes ocho décadas.

De inmediato puso en marcha su proyecto para alfabetizar la población rural mientras que se procuraba, paralelamente, elevar el nivel cultural del país.

Libros y arte serían las nuevas armas que redimirían y purificarían las diferencias raciales, económicas y sociales de un México bárbaro. La educación sería la única vía eficaz de la unidad nacional y el ejercicio democrático.

La idea central de la filosofía de Vasconcelos quedaría como lema de la máxima casa de estudios: “Por mi raza hablará el espíritu”.

Atender los servicios de infraestructura exigía la participación de personal calificado y una alianza de capital proveniente de las clases acomodadas, que el gobierno federal trata de conciliar con su política de apoyo al sector obrero cuyas organizaciones participaban, en la administración nacional y en la orientación de la educación publica, las obras de la infraestructura para la industrialización nacional exigían una orientación técnica del modelo educativo mexicano. Los frutos de la SEP eran acciones evidentes de la actividad fecunda del grupo de intelectuales.

La enseñanza popular tomaba otro sentido durante el régimen callista; la alfabetización era un aspecto necesario para habilitar a la población a su participación activa en nuevas fuentes de trabajo. La actividad educativa fue fundamental para los intereses de los grupos ya consolidados. Los recintos universitarios no estarían jamás al alcance de campesinos alfabetizados.

Mientras un nuevo modelo político se instituía en México, la educación superior confrontaba serias dificultades docentes y administrativas en los programas pedagógicos y en el establecimiento de especialidades técnicas y profesionales para cubrir la demanda de personal educado capacitado.

Al término del régimen callista México contada con cinco universidades estatales en los centros de mayor desarrollo las cuales eran: Universidad de Puebla, Universidad Autónoma del Estado de Michoacán, Universidad Nacional del Suroeste, Universidad de Guadalajara, y el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí.

La etapa final de la década de los veinte sirvió de marco critico para la vida universitaria. El estudiantado mexicano aumentaba progresivamente sus manifestaciones de descontento contra las autoridades gubernamentales. Con el triunfo de la revolución disminuyo el ánimo que exaltaba a la Universidad como vanguardia científica y cultural del país que se tradujo en precarios servicios de apoyo a la vida Universitaria dependiente del estado.

Los conflictos entre los universitarios y el Estado empeoraban con la definición del gobierno revolucionario. La misión educativa del país fue para Lombardo importante para el desarrollo de la sociedad revolucionaria, su modelo educativo estaba sustentado en una pedagogía técnico practica.

La educación superior en México padecía una de las más agudas crisis de su historia como resultado de los conflictos entre el estado revolucionario.  Por primera vez en la historia de México trabajaban juntos los tres componentes básicos que han determinado los objetivos controvertidos de los programas de acción revolucionaria: obreros, campesinos y universitarios

La autonomía de la Universidad sometió a la educación superior a un sistema de financiamiento siempre insuficiente para satisfacer la demanda de servicios académicos.

Ante la crítica situación que prevalecía  en los centros educativos, hubo dos corrientes en la discusión: la libertad de cátedra en un ámbito de total autonomía y la comisión  opuesta a Antonio Caso, al proponer la filosofía marxista  como filosofía universitaria.

Vicente Lombardo Toledano  expresó los principios educativos que ya aplicaba, la educación como medio de concienciación social y herramienta de la clase trabajadora para su participación crítica y activa en el proceso de producción nacional.

Antonio Caso y Vicente Lombardo Toledano coincidieron en que la filosofía se fundamenta en la naturaleza y la cultura.

La inestabilidad política que padecía las instituciones de enseñanza superior en toda la nación era un reflejo de la indefinición oficial del pensamiento revolucionario.

Los maestros "espiritualistas" impidieron la transformación educativa, apoderándose de los edificios de la Universidad y obligando al rector a renunciar; defendieron la formación profesional, las disciplinas humanísticas tradicionales en su afán protector del universitario culto y capaz de participar en cualquier sistema de desarrollo económico.

Manuel Gómez Morín Rector de la Universidad Autónoma de México, emprendió una labor unificadora del espíritu de un intelectual simpatizante de la pedagogía vasconceliana, defendió la cátedra libre, reestructuró el sistema universitario, con el objetivo de convertir en una casa de estudios en una verdadera comunidad académica.

Las características de la educación superior contemporánea de nuestro país fueron tejidas en medio de debates públicos y polémicas controvertidas alrededor de modelos filosóficos para la enseñanza, susceptibles de ajustarse a las necesidades del desarrollo económico y social de la sociedad revolucionaria.

Los estados de mayor importancia en el país experimentaban las polémicas y levantamientos universitarios para exigir la autonomía de las universidades locales, Cárdenas insistía  en manifestar la necesidad de crear cuadros técnicos desde las aulas para capacitar al pueblo de México en los avances tecnológicos que eran necesarios  para industrializar la nación.

La cátedra libre gana simpatizantes entre maestros y alumnos que ponderaban la importancia teórica del análisis de problemas universales. La clara visión que tenía Cárdenas sobre el futuro de México estaba apoyada en las funciones educativas del Estado.

La enseñanza superior sería la responsable en ofrecer los cuadros técnicos y los servicios profesionales que apoyarían la producción nacional. El imperialismo solo podría combatirse con las armas educativas, el conocimiento era la única posibilidad de atacar nuestra dependencia tecnológica del extranjero.

En 1935 se comenzó la organización de un instituto educativo para formar a los egresados  de la secundaria  en aspectos específicos de las ciencias aplicadas y las técnicas industriales.

Luis Enrique Erro enfatizó la falta de planeación y coordinación que prevalecía en las instituciones de educación superior cuya consecuencia recaía sobre el uso y explotación inadecuada de los bienes de la nación.

En 1937 Juan de Dios Bátiz  dio lectura del plan de trabajo  y la organización académica que se distinguía  por incluir por la modalidad de dividirse en ciclos "vocacionales" y "prevocacionales". Éstas divisiones correspondían a la preparatoria técnica dividida en dos ciclos  de dos años cada una, y el vocacional correspondiente al grado superior de enseñanza media en el que habría escuelas con diferentes especialidades.

Educación socialista para el pueblo de México, apoyo a las organizaciones obreras y reparto de tierras, eran acciones cardenistas.

La introducción de la pedagogía socialista, en el modelo liberal mexicano fue promulgada oficialmente siendo presidente Abelardo L. Rodríguez, en el cual se apoya a la libertad de enseñanza, laicismo en los establecimientos oficiales de educación.

Las teorías surgen de la población estudiosa y deben ir hacia todo el pueblo, ésa es la responsabilidad del conocimiento. 

Lombardo Toledano hacía sentir sus mensajes sobre la clase obrera anteponiendo la educación a cualquier otra herramienta de producción.

La educación actual no responde a las necesidades de las masas. Lombardo emprendió la tarea de crear una escuela  para los trabajadores. La administración cardenista ofrecía un panorama más favorable que el de los años anteriores para instruir al proletario.

La libertad nacional solo era posible si los grupos educados se organizaban. El Partido Acción Nacional denotó, desde su origen en 1939, una fuerte influencia vasconceliana en el ideal redentor de crear una civilización por las vías del enriquecimiento espiritual del hombre.

Gómez Morín, soñaba con una sociedad abierta tejida en la educación de la actividad creadora y eficaz en la producción de la riqueza material; Lombardo, unir a los trabajadores con el Estado y que el desafío de la clase obrera era combatir al colonialismo interno y enfrentarse al poderío imperialista.

Aprendizaje, tecnología propia, organización y actividad crítica, llevarían sistemáticamente a la población a adueñarse de los medios de producción.

A pesar de los esfuerzos con que luchó la alianza popular durante el cardenismo para desarrollar económica y socialmente al país por las vías de la justicia social, la desigualdad entre la población marginada y los sectores favorecidos  por la avalancha educativa denotaban diferencias drásticas que unos y otros recibían.

Los frutos de las funciones educativas de los caudillos de la revolución  se traducían en la absorción  masiva de profesionales en la maquinaría burocrática, ejecutivos en la industria y comercios privados, administradores en una banca progresiva en sus sistemas de crédito, y sobre todo los técnicos calificados que egresaban por miles de las aulas del politécnico.

La educación popular quedaba relegada, negando así la función educativa como factor determinante del desarrollo.

Aún en la actualidad continuamos combatiendo la ignorancia y asistiendo demandas relegadas de niños, adolescentes, universitarios o para el estudiante de enseñanza técnica o especial que se han acumulado por la carencia de planeación de servicios educativo federal y por los presupuestos reducidos  con que se han sacrificado desde hace años a la función que debería ser la más importante preocupación del presupuesto nacional.

En forma paralela a la restricción de presupuestos oficiales para atender la demanda educativa, los educadores privados ampliaban sus escuelas y la diversidad de sus servicios para dar cabida a los recién llegados a la clase media.

Las masas populares, hundidas en la ignorancia, serían presa fácil del control que ejercía  el partido monopolizador. Los panistas de la época se destacaban por el carácter "elitista" de sus miembros y por la mesiánica  labor vasconceliana para liberar a la nación  de opresión y de miseria.

El Estado de Jalisco desata el furor de la opresión cuando por primera vez se perciben los efectos de la militancia política vinculada a la educación superior institucionalizada.

Efraín González Luna, primer candidato panista a la Presidencia, en 1952, y el licenciado Jaime Robles Martínez del Campo, primer candidato a la gobernatura de Jalisco, en el mismo año, predicaban la responsabilidad del conocimiento ante la imposición política en todos los sectores del país. Defensores de la libertad de cátedra, lucharon por conseguir la autonomía universitaria.

La educación superior de carácter privado se inicio durante el cardenismo como una respuesta de las clases acomodadas a la imposición del materialismo histórico para escuelas nacionales.

El Instituto Tecnológico de Monterrey se organizo con industriales para adiestrar sus propios cuadros técnicos y administrativos destinados a los establecimientos industriales y financieros de una próspera iniciativa privada regional que se distinguiría como una agrupación importante de presión al Estado.

En la Cuidad de México, los jesuitas recobraron su reconocimiento como religiosos educadores de los miembros de la burguesía nacional, con la extensión universitaria  de sus escuelas. El aumento de la clase media conlleva el fortalecimiento de instituciones privadas, los religiosos comenzaron a recuperar la posición de vanguardia  en la eficiencia educativa.

Desde el año 1945, la educación mexicana volvía a ser libre de credo o doctrina para permitir que el proceso diversificador de la enseñanza se desarrollara acorde a la desintegración de los ideales populares del levantamiento armado.

Esta reforma constitucional favoreció la participación religiosa para atender la demanda educativa. Las instituciones privadas comenzaron a desempeñar un importante papel como complemento a los deficientes servicios de educación pública federal.

A partir de 1970, la matrícula de educación superior se expandió notablemente. El número de estudiantes se incrementó en más del 300% y la mayor parte de este crecimiento se ubicó en las universidades estatales.

Si tenemos presente, que hasta el final de la década de los años sesenta, más de la mitad del total de estudiantes en educación superior se concentraba en la Ciudad de México y específicamente en la Universidad Nacional. Después del período de crecimiento nacional de la matrícula durante los años setenta, los alumnos inscritos en la UNAM disminuyeron a menos del 23% del total nacional que fue de casi 800,000 estudiantes; el restante 77% de esos ochocientos mil se inscribió en las universidades de los estados.

Desde entonces la matrícula en las instituciones privadas, tanto del Distrito Federal como de los estados empezó también a crecer, si bien el número de instituciones aumentó en mayor proporción que las universidades e institutos tecnológicos públicos, lo que derivó en un mayor número de instituciones privadas pequeñas.

A partir de 1985 se tiene un notable incremento en la matrícula de estudiantes en las instituciones de educación privada en México. En 15 años el número de estudiantes en universidades privadas se duplicó.

En el año 2000, un poco más del 30% del total de los casi dos millones de estudiantes inscritos en toda la educación superior estudiaron en las instituciones privadas, mientras que al inicio de 1985, solamente el 16% del total estaban registrados como alumnos en estas instituciones.

El crecimiento y desarrollo contemporáneo de las universidades públicas estatales se debe, entonces, a la política que durante los años setenta favoreció la expansión nacional –fuera de la Ciudad de México- de la educación superior.

A esta expansión de la educación superior pública siguió el crecimiento y expansión de la educación superior privada durante los años ochenta.

En el caso de las instituciones privadas, destaca la excepción del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), que se expandió desde la década de los setenta, hasta establecer 26 unidades a lo largo del país durante los siguientes veinticinco años.

Esta forma de expansión del ITESM parece haber marcado el inicio de una tendencia a establecer redes nacionales por parte de algunas instituciones privadas como ha sido el caso de la Universidad Iberoamericana, la Universidad La Salle, la Universidad Anáhuac y, más recientemente de la Universidad del Valle de México. Esta última ha concentrado su crecimiento precisamente en el Valle de México y en algunos estados del centro de la República.

No obstante que en ninguno de los casos la expansión y el número de unidades académicas hayan sido tan notables como el del ITESM, se pueden observar redes regionales de instituciones privadas; tales serían los casos de la Universidad Americana en el centro del país y la Universidad Valle del Bravo, en el Estado de Tamaulipas y actualmente con presencia en el estado de Sinaloa.

El conjunto visible de instituciones de educación superior en el país, hoy en día, incluye estos grupos de instituciones privadas además de la clásica universidad autónoma en cada uno de los estados y en el la Ciudad de México y la zona metropolitana que comparte con el Estado de México.

Esta panorámica le ha dado a la Universidad Nacional un lugar distinto en el conjunto de instituciones así como en sus formas de regulación  y un lugar más visible e importante a las universidades de los estados y a las instituciones privadas en la Ciudad de México y el resto del país.

En forma paralela, a este crecimiento y desarrollo de la educación superior, se presentó un cambio en la regulación académica del sector, principalmente a través del mecanismo de incorporación de los estudios profesionales ofrecidos.

Hasta los años ochenta, la gran mayoría de las carreras profesionales en las instituciones privadas existentes en esos años, estuvieron incorporadas y reguladas académicamente por la Universidad Nacional Autónoma de México, la institución creada en 1910 para que se establecieran universidades y estudios superiores a su imagen y semejanza en todo el territorio nacional.

La excepción más notable a esta forma de regulación académica fue también el caso del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey que, desde su creación, en la década de los años treinta, buscó acreditar su estilo de regulación académica interna por agencias de educación superior del Sur de los Estados Unidos.

Es a partir de 1985 cuando algunas de las instituciones privadas más consolidadas son autorizadas formalmente por el Poder Ejecutivo Federal para ofrecer estudios superiores con validez oficial, sin la necesidad de esta incorporación y regulación a la Universidad Nacional.

A partir de estas autorizaciones iniciales y de esos años, el número de instituciones privadas se multiplicó hasta las casi 1000 que existen hoy en día, para albergar al 30 % de la matrícula nacional de casi dos millones de estudiantes

Como una nueva forma de interacción y coordinación de tipo académico entre las instituciones privadas, que ha incluido la promoción de acciones de evaluación y acreditación, se creó la Federación de Instituciones Privadas Mexicanas de Educación Superior (FIMPES), no obstante que un buen número de las universidades privadas permanece en la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior (ANUIES).

Esta asociación, creada en 1950 con el evidente impulso de la Universidad Nacional, ha sido por largo tiempo el foro de las universidades públicas  y en coordinación con la Dirección General de Educación Superior de la SEP, un actor central en la formulación de los planes nacionales para el desarrollo de la educación superior desde el final de los años setenta.

En este nuevo panorama de instituciones y mecanismos de coordinación, se han creado varias agencias académicas y profesionales de evaluación y acreditación como el Centro Nacional de Evaluación de la Educación Superior (CENEVAL), los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES), y los Comités de Acreditación que por áreas profesionales se han establecido con la participación de académicos, profesionales y colegios de profesionales.

 Sin embargo, el  ámbito de acción de todos ellos fue en un principio, las universidades públicas, posteriormente se extendió  a las instituciones privadas por una exigencia de estas.

La innovación de la educación superior en los años setenta que promovió nuevos modelos curriculares, y cambios en la organización y estructuras académico-administrativas, evoluciona hoy hacia los alcances internacionales de las reformas alcanzadas.

En la promoción de estos modelos se enfatiza el uso de lenguas extranjeras, las estancias temporales en el extranjero, el acceso a las tecnologías nuevas y de vanguardia, las estancias en las empresas de alcance internacional. La calidad y excelencia de la enseñanza recibida se asocia a la posibilidad de movilidad profesional de nivel internacional.

En este renovado escenario, la diversificación de las instituciones privadas se acompaña de un silencioso proceso de estratificación: serán de mejor calidad los estudios cursados en una institución de alcance más allá de las fronteras nacionales, que aquellos que sean tomados en una institución de límites locales.

El nivel de diversificación institucional que se promovió a partir de las reformas de 1970, alcanza una nueva dimensión.

La mayoría de las campañas de promoción de estas instituciones enfatizan nuevos modelos educativos, ofrecen calidad, excelencia académica y  pertinencia en los contenidos y formas de enseñanza y, con ello, nuevas oportunidades laborales y de desarrollo, acordes con las demandas del mundo contemporáneo —amplio, internacional y global- y de los empleadores y, entonces, con ello prometen la obtención de los mejores empleos del futuro y la satisfacción de las expectativas profesionales de los egresados.

El escenario de la educación superior en México ha cambiado radicalmente,  y  con ello, el lugar y papel de las instituciones privadas. Hasta 1970 el agente regulador más importante, y entonces, el parámetro de crecimiento, desarrollo, financiamiento y regulación académica lo fue la Universidad Nacional Autónoma de México.

A partir de 1970 y hasta la mitad de la década de 1980, el crecimiento de las universidades autónomas de los estados modificó el papel de la Universidad Nacional y fortaleció el papel de coordinación de la ANUIES, si bien la regulación académica de la UNAM se modificó poco a poco, en la medida que el desarrollo académico de estas universidades fortaleció su capacidad académica.

A partir de 1985, el proceso de crecimiento y desarrollo de las instituciones privadas de educación superior, consolida aparentemente el proceso de diversificación institucional, y con ello, parece disminuir el papel académico regulador de la Universidad Nacional.

En forma paralela aparecen nuevas agencias y mecanismos de regulación aunque no es aún clara la sustitución del papel académico de la UNAM.

En los últimos veinte años se consolida, en forma casi paralela a la expansión de la educación privada, la promoción y desarrollo de mecanismos alternos de financiamiento a las instituciones de educación superior, tanto como de modelos de becas y créditos para los estudiantes, en relación casi directa con la creciente introducción de cuotas y colegiaturas en este nivel educativo en ambos sectores, el público y el privado.

Después de más de 30 años, las instituciones públicas en la educación superior, que fueron consideradas como garantía de conservación del interés público en este nivel educativo, comparten hoy este espacio educativo con varias universidades privadas que forman un pujante conjunto promotor de innovación y reforma, como parte del total de este tipo de instituciones.

Esta nueva combinación institucional obliga a reconsiderar el interés público de la educación superior en ambos sectores y no como prerrogativa exclusiva de las instituciones consideradas tradicionalmente como públicas.

Este panorama que se ha descrito, demanda nuevas formas de regulación académica para ambos sectores de la educación superior así como de criterios de desempeño institucional que garanticen la conservación del interés público que parece descuidarse en la medida que crece el proceso de estratificación institucional –incluso dentro del sector privado- que promueve diferencias radicales de calidad entre unas y otras instituciones, en función de su aparente capacidad de competir internacionalmente.

Se requiere del establecimiento de criterios de desempeño institucional que prevean más allá de la aparente moda de calidad inmediata en los estudios de este nivel educativo.

Concluyo  con la "Declaración Universal de los derechos del hombre" (documento de la ONU) donde se puede leer lo siguiente:

  1. Todo individuo tiene derecho a la instrucción. La instrucción debe ser gratuita al menos en lo que respecta a las clases elementales y fundamentales. La instrucción elemental debe ser obligatoria. La instrucción técnica y profesional debe estar al alcance de todos, y la instrucción superior debe ser igualmente accesible a todos con base en el mérito.
  2.  La instrucción debe ser dirigida al pleno desarrollo de la personalidad humana y al razonamiento del respeto de los derechos del hombre y de las libertades fundamentales. Debe promover la comprensión, la tolerancia, la amistad entre todas las naciones, grupos raciales y religiosos, y debe favorecer la obra de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
  3. Los padres tienen derecho de prioridad en la opción del tipo de instrucción que se ha de impartir a sus hijos.
CONCLUSIÓN

Hoy que nos encontramos a cerca de 200 años de vida independiente, y aun, cuando los propósitos no son los mismos, la educación en nuestro país continua siendo tema de interés por sus implicaciones económicas, sociales, filosóficas, morales, pedagógicas y sobre todo políticas. 

De ahí que cada sexenio el presidente en turno, con su equipo de colaboradores, le imprima los cambios que consideran pertinentes. En estos cambios, la educación nunca ha sido la excepción.

La educación es fundamental en todo ser humano, no importando quien la imparta, ya sea los padres o a través de una escuela pública o privada. No dejemos al hombre sin educación, busquemos la manera de que todos los seres humanos tengan acceso a la educación.

No busquemos en el extranjero lo que nuestro país nos da, hagamos de nuestras escuelas, los centros de educación más importantes del mundo, luchemos por que el hombre descubra la libertad que los estudios le dan. Luchemos por que el hombre cubra sus primeras necesidades, y después él mismo genere la necesidad de aprender. México esta  necesitado de hombres y mujeres convencidos del trabajo mutuo, de gente que luche por el bienestar de todos, de gente entusiasta y dispuesta a transformar nuestro País, y mucho podemos hacer nosotros como profesores, todo esta en decidirnos y empezar a trabajar.

Pero mientras que en el gobierno, la preocupación económica esté centrada fundamentalmente en la recuperación de las inversiones extranjeras, y de no invertir en infraestructura y de no hacer las reformas estructurales que urgen, es obvio que la parte educativa quedará en segunda o hasta en tercera instancia.


H. Matamoros, Tamaulipas, Verano´2004

BIBLIOGRAFIA

Patricia de Leonardo, “La Educación Superior en México”, UPN, México, 1982
Antología “Política Educativa”, UPN, SEP, México, 1988
José A. Carranza P, “100 Años de Educación en México 1900-2000”, Noriega, México, 2003
Federación de Instituciones Mexicanas Privadas de Educación Superior
www.fimpes.ur.mx/

Sociedad de Fomento a la Educación Superior S. A. de C. V.
www.sofes.com.mx/

www.comie.org.mx/revista/ Pdfs/Carpeta%2015/15investTemPres.pdf








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